Lobbies, influencia y realidad social en Navarra

Imanol Karrera Turrillo

Portavoz de LAB en Navarra

El que pueda hacer que haga” y su derivada práctica han puesto en el centro del debate la labor de los lobbies y su delgada línea con el tráfico de influencias. El Gobierno de Navarra ha iniciado los trabajos para crear un registro al respecto y, recientemente, leía en una entrevista en Naiz a la Catedrática de Derecho Penal de la UPNA, Inés Olaizola, decir que «un ejemplo de lobby claramente son los sindicatos o la patronal».

Tiene razón. En Navarra, durante dos décadas, la participación política estuvo reservada a los sindicatos UGT y CCOO y a la patronal CEN, logrando del gobierno de UPN una financiación pública de 20 millones anuales para actividades y estructuras propias. Así, únicamente sus intereses y pretensiones tenían influencia en el accionar del Gobierno de Navarra a través del Diálogo Social.

Hoy ese criterio partidista y sectario ha caído tras verse UPN apartado democráticamente de las principales instituciones navarras. Así, fruto del restablecimiento del derecho a la participación política sin exclusiones, las posibilidades de influir del sindicalismo transformador que representa LAB a través de la huelga, la movilización y la participación son una realidad. El lobby empresarial influencia y consigue sus propósitos mediante la información privilegiada y los contactos. En cambio, defender los intereses de la clase trabajadora precisa mucho trabajo, honestidad y militancia. La creación de los convenios de intervención social y residencias, los avances en el de agropecuario o la eliminación del mileurismo en la administración son muestra de ello. Estos casos demuestran que luchando se pueden conseguir victorias. No obstante, para revertir el proceso de precarización descrito en este trabajo, es necesario implementar medidas generales como un salario mínimo de 1.500 euros o una reforma fiscal que permita desarrollar los servicios públicos. Y es fruto de esa lucha y nuestra capacidad de influir a través de ella por la que hoy estas cuestiones están en la agenda.

En consecuencia, la lógica es bien distinta: los empresarios única y exclusivamente representan los intereses corporativos de la minoría de la que son parte; los sindicatos honestos representamos a una mayoría social, los trabajadores y trabajadoras que generamos la riqueza en nuestro territorio.

Los empresarios de la CEN son expertos en las labores de lobby y han demostrado su capacidad de influencia en decisiones como el caso de las mascarillas, los ERTE, el Canal de Navarra, rebajas fiscales, vuelos a Madrid y el TAV. Su creación de la Plataforma Pro TAV es un claro ejemplo, así como el desfile por su sede de consejeros, directores generales, UPN e incluso la propia Guardia Civil. También han logrado influir en UGT y Osasuna para ser parte de la plataforma y participar en la promoción del TAV frente a las necesidades reales de la sociedad navarra.

Mientras tanto, el informe “Ikusmiran 25” de la Fundación Ipar Hegoa de LAB analiza las condiciones de vida y trabajo en Euskal Herria y revela una realidad preocupante para la clase trabajadora navarra. Los empresarios son malos pagadores y rechazan impuestos, así la presión fiscal en Hego Euskal Herria es del 31,8% del PIB, muy por debajo de la media europea (40,4%) y española (37,3%), lo que limita la redistribución y el reparto de la riqueza.

Los trabajadores y trabajadoras navarras sufren el aumento de la inflación y salarios insuficientes que no hacen frente al encarecimiento de la vida. La tasa de pobreza aumenta: 4 de cada 10 navarros tienen dificultades para llegar a fin de mes; el 24% no puede irse de vacaciones y el 20% no puede afrontar gastos imprevistos. Asimismo, 1 de cada 10 hogares no puede mantener una temperatura adecuada en invierno, y 3 de cada 10 tienen dificultades para el ocio.
En desempleo es también reflejo de la precariedad y sigue teniendo rostro de mujer y persona migrante. El 31,5% de los parados y paradas son mayores de 54 años (8.900 casos), y el 26,1% son menores de 35 años (7.389). El paro crece un 1,63% entre quienes no tenían empleo anterior. En relación al tipo de contrato, de los contratos entre mujeres el 56,0% es de jornada completa, con una brecha importante frente al caso de los hombres, un 77,4%. La jornada parcial entre las mujeres es del 26,0%; del 11,7% entre los hombres. El número medio de contratos con jornada parcial sigue creciendo, un 2,6% desde el año pasado.

La vivienda sube un 21,4% en el precio de compra y un 5,6% en el alquiler; las mujeres destinan el 42,5% de su salario a dicho pago. En salud, el 44,8% de las primeras consultas tardan más de 90 días. El 53% de las personas en lista de espera para cirugía esperan más de 90 días, y el 15% más de 180 días. Las camas hospitalarias (3 por cada 1.000 habitantes) están por debajo de niveles de 2008.

La presidenta María Chivite dice que Navarra vive un momento de fortaleza económica y social, con crecimiento del empleo e inversiones. Esa percepción solo se entiende por la influencia de la minoría empresarial sobre la presidenta, ocultando los problemas reales de la mayoría social. El informe “Ikusmiran 25” demuestra hacia dónde mira y quién influye en ella, solo así se entiende que hable de fortalezas ante salarios insuficientes y contratos precarios, el empeoramiento del acceso a la vivienda y el colapso sanitario en la tierra que gobierna.

Parafraseando a la catedrática Olaizola, hay quien se deja influir por los sindicatos y hay quien por los empresarios. La realidad social en Navarra necesita honestidad y ambición, compromiso para influir en las posibilidades de mejorar aquí nuestras condiciones para un trabajo y vida dignas. Para ello, también es necesario que quién gobierna se deje influir por las justas aspiraciones de la mayoría social trabajadora navarra.

Lobbies, influencia y realidad social en Navarra
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